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Archivo de la Los gatos de mi callejón categoría

Vídeo con el resumen del año 2009

El año pasado, uno de los vídeos más vistos de mi canal de youtube fue el Resumen de mis viajes de 2008, que fue visto más de mil veces sólo en este año. La verdad es que con la música nostálgica de Supertramp era bastante difícil de superar. Pero este año elegí otra música que no me han dejado utilizar y me he tenido que conformar con la que te ofrece este canal de vídeos.

Llevo meses solicitando a las personas que conozco y a quienes me leen que hagan buena música para que contacten conmigo por si quieren que yo ponga sus creaciones en mis montajes de fotos añadiendo los datos de quien haya compuesto e interpretado dicho tema musical. Si te interesa, escríbeme a navidad@juannavidad.com. Es necesario que no se trate de versiones ni que haya otros músicos por la maraña que supone los permisos para poder incorporar esa música. Tengo ya varias personas que se han ofrecido a proporcionarme esos temas con lo que 2010 será un año de trueques de este tipo.

Os dejo, sin más, con el vídeo Resumen 2009, espero que disfrutéis con mis viajes. Pronto le añadiré los subtítulos con los lugares donde he tomado cada foto para que el viaje sea no sólo agradable, sino también ilustrativo ;) .

Magia Gatuna con Mayúsculas

Me ha pasado una cosa tan singular que voy a compartirla con vosotros/as. Resulta que, como sabéis, en el patio de mi casa comen muchos gatos del barrio. Como viajo mucho, suelo tratar de evitar que entren al interior de mi casa. Pero a veces se cuela uno de ellos.

Acababa de darles de comer y, al entrar, vi como uno de los peques subía por la escalera. Fue listo porque se metió en el lado de la derecha. Subí y comencé a buscarlo, pero nada. Cada rincón, cada resquicio, todos y cada uno de los lugares los miré con lupa varias veces. Y nada.

Como estaba muy seguro de que se había metido al lado derecho, pero pude descuidarme en algún momento, me tomé la molestia también de mirar el lado izquierdo de la casa. Tampoco hubo suerte.

Era tarde. Me fui a dormir, pero justo antes, me entró el gusanillo, me sentía herido en mi orgullo de buscagatos y realicé otra batida en todas partes, mirando de nuevo cada milímetro y el resultado fue igual de desalentador.

Por la mañana no le presté mucha atención al tema. No oí en ningún momento ningún síntoma, ni un sólo sonido que me sirviera de pista. Llegó el mediodía y salí fuera  a dar de comer. Los llamé con mis palabras mágicas: “¡Que ríiiiiiíco!” que no fallan nunca. Con la puerta de la calle abierta, entre y subí de nuevo y abrí todas las puertas y repetí mi llamamiento a los felinos que tuvieran hambre.

La gatina Blanquilla, que es además una buena maga

Entonces apareció. Como un buen mago, la gatita Blanquilla, que tiene nombre de tipo de azúcar, salió con los bigotes llenos de pelusa. Había subido al lado derecho, efectivamente, pero en un descuido había pasado al lado izquierdo. Se había metido bajo un viejo armario que tiene roto un cajón y sólo tiene fondo en medio cajón, así había entrado al cajón del armario siendo invisible para mí desde fuera, con la misma picaresca que podía haber utilizado un mago :)

Cómo está el patio: informe visual de algunos de los gatunos

Hacía tiempo que no os contaba nada de mis amigos/as los gatos del barrio que duermen, comen, sestean y juegan en mi patio. Tras un año con algunas necrológicas, os voy a hacer un pequeño informe gráfico, que espero que os guste. Situad el puntero sobre cada imagen para conocer la historia de cada uno de los que os muestro hoy.

Boni, es una superviviente, que las pasó canutas y ahora es la preciosidad que podéis ver :)

 Plácidamente dormida, olvidando tantas penurias que pasó cuando estuvo malita y los dos luchamos y creímos en el futuro...

 Uno de los candidatos, este precioso gato atigrado, busca su espacio y el patio de Villa Paquita podría ser su ecosistema

Una de las benjaminas del barrio. Esta joya tan preciosa sube las escaleras en busca de comida, timida, pero siempre elegante...

Los gatos del barrio matan los roedores del barrio (ratas y ratones), se comen algún que otro pajarillo, más de una paloma he visto cómo caía en sus garras, topillos, e incluso un murciélago que voló demasiado bajo, el pobre.

En estas fotos no son todos los que están, pero son una muestra de lo bueno que es aliarse con ellos/as en beneficio mutuo y desde su punto de vista de lo agradable que resulta formar parte de ese ecosistema gatuno del barrio :)

Tenéis más temas del blog sobre estos y otros gatos del barrio en:
http://comotecuento.lacasadeltrueque.es/category/los-gatos-de-mi-callejon/

Apadrina a los gatunos/as

Quienes ya me conocéis porque leéis este blog o habéis estado en mi casa, sabéis que los gatos de mi barrio, la mayoría, vienen a comer a Villa Paquita. El menú es muy sencillo: les hago rodajas un paquete de salchicas de las más baratas y se las lanzo para que todos y todas puedan comer. Después, les pongo quince o veinte montañitas de pienso para que queden satisfechos. Suelo darles de comer dos veces al día, salvo los meses de verano que hay más vecinos que los alimentan y a veces con una es suficiente.

Los gatunos tomando el sol en invierno

Pero a mi casa no vienen sólo a comer, también beben agua, hacen sus necesidades en un espacio donde les pongo arena de gatos y se echan sus buenas siestas. Me preocupo de buscarles dueño a las crías de cada año. El año pasado encontré no sé si tres o cuatro familias y este año estoy en ello. En noviembre pasado llevé a uno al veterinario, el pobre Milton que finalmente, tras varios días de tratamiento se murió el pobre, con lo bueno que era. Y la misma suerte corrió la Barrikela, que encontré a la vuelta de uno de mis viajes. Pero mejor le fue a Alonso que, cuando llegué a la casa estaba más muerto que vivo (acababa de cambiar de coche :P) o la Rudolfa que ha traspasado la famosa luz y ahora en cambio está muy bonita (la segunda de la foto empezando por la izquierda).

En fin que no soy la típica persona que tiene ochocientos gatos en casa sino un vecino preocupado por el bienestar del ecosistema del barrio y no tengo ni quiero formar ninguna organización. Sólo me puse a pensar anoche cómo podría ayudarme la gente con esta labor y pensé en dar un número de cuenta por si alguien se anima:

Nº de Cta: BBVA 0182 0698 27 0201554893

Que está a nombre de Juan Navidad Cuadro Ruiz
IMPORTANTE: en el Concepto, incluye la palabra GATUNOS 

Lo razonable es que cada uno dé lo que quiera, pero con 5 euros me parece suficiente, comen todos los gatos durante una semana (son entre diez y quince). Podéis pasaros a verlos por Béjar (Salamanca), detrás del Ayuntamiento, en la Calle Barrioneila esquina con la Calle Pino o pinchando en este enlace que te lleva a los temas donde hablo sobre ellos.

 

Garfield, el abuelo mimoso

Los gatos y el ciclo de la vida

Quienes seguís este blog sabéis que suelo hablar de mis cosas, de mi casa, los gatos de mi barrio, mis viajes, proyectos, etc.

Hoy toca hablar de los “gatunos”  que tanto me quieren, aunque sea por el interés, por lo bien que parece que se come en Villa Paquita :) Lo cierto es que cada año da para muchas noticias y novedades felinas, en otoño se moría Milton, el pobre, en marzo creo que fue cuando corrió la misma suerte la Barriquela, con lo buena que era…

Ahora hay otra gatina que estuvo muy enfermita, la Rudolfa, pero parece que se está recuperando, a base de comer cosas ricas, le encanta el paté para gatos. Dejó de esquivar la comida y ahora ha vuelto a probar incluso las rodajas de salchichas que tanto éxito tienen entre el grupo. Espero que pronto vuelva al pienso y sea una gata sana.

Ahora ando también con los gatos de la Hamiltona. Tuvo cuatro, pero trajo tres a casa. Estoy tratando de encontrarles dueños. Son muy peques, pero están muy bonitos y ya comen paté e incluso salchichas.

Cartel anunciando los gatos de la camada 2009 de la Hamiltona

Si alguien se anima…  mi teléfono es el 646196892 y tendrías que venir a por él a Béjar (Salamanca), por desgracia, no lo puedo enviar por email como adjunto :P

La vida sigue…

Esta vez me gustaría reflexionar sobre el fluir de la vida y he encontrado una metáfora que puede venirnos bien. No hace tanto que os contaba la vida y la muerte de Milton, el gato negrito jovencito que traté de salvar llevándolo a la clínica veterinaria donde no fue posible evitar su fallecimiento. Estos días me acuerdo mucho de él porque hay otro gatino de los que nació en otoño-invierno que suele venir a Villa Paquita a comer al patio. Aún no le he puesto ni nombre, pero creo que le gusta el menú y se va a quedar por aquí. Es muy huidizo, por lo que será difícil encontrarle familia.

El nuevo gatito negrito tiene ojos de mochuelo :)

Sucede que me gusta aprovechar los indicios, las novedades de la vida para extraer reflexiones nada sesudas, y en este caso voy a hacer lo mismo. Un nuevo gato, una circunstancia no esperada, personas muy interesantes que van entrando en mi vida, se van olvidando los viejos amores, y van llegando chicas con mucho atractivo para darle un revolcón energético y positivo a tu vida, van llegando amistades creativas que te abren los ojos y te guían por caminos que no conocías.

Me encanta la vida, este sueño de idiotas, la historia escrita por algún loco  que no hace otra cosa que cambiar el relato a su gusto y despistar a los personajes, que muchas veces no sabemos qué nos espera cada mañana en este cuento tan impresionante…

Los domingos al sol

Se inicia el día con un sol espectacular, una especie de premio tras un invierno que no ha dado tregua por estas tierras, con nieve, lluvia, viento, mucho frío…

No encontraba a los gatos en el patio y he pensado que estarían por ahí, buscándose la vida y algo que comer por el barrio. Pero no. He visto que estaban cuatro de ellos en una esquina del patio, el primer lugar donde da el sol cada mañana, aprovechando los primeros rayos del día. Os dejo la foto:

Los gatos disfrutan del solecito de febrero, el primer calor del día

 Tras las noches a temperaturas bajo cero, los gatos saben que hay que recargar las pilas, aprovechar la energía del sol al máximo, para no caer enfermos.

Me gusta este planteamiento porque me sirve de ejemplo para un modelo de vida que algún día quiero poner en marcha.  Se trata de una división del año en dos partes: los meses de febrero a octubre-noviembre, en que viviría en Béjar, aprovechando los días largos, luminosos y sin exceso de calor y algunas semanas de invierno que podría viajar a otros lugares donde el tiempo acompañe y pueda sacarle más rendimiento a cada día. No estoy inventando nada, ya que tengo una amiga que se va a Argentina uno o dos meses al año en invierno a disfrutar del verano austral. Lo gana su salud, bienestar y mejora así el producto de su creatividad.

Es sólo una idea para el largo plazo. Estos meses son de reflexión, ahorro, trabajo y supervivencia, pero ello no quita para que podamos tener proyectos ilusionantes para nuestro futuro que pueden ser irrealizables hoy, pero que serán posibles algún día. Sin duda.

La vida de Milton

Hoy Juan Navidad se levantó pronto, miró en la cajita y sonrió satisfecho. Yo estaba levantado, mirando hacia arriba, incluso agitaba las patas delanteras. Parecía que iba mejorando, pero donde el veterinario he vuelto a tener esas terribles convulsiones. En diez minutos he tenido tres. Entoces, han tomado la decisión. Me han puesto la inyección para dormirme. Me ha costado porque, mientras hacía efecto, he vuelto a tener esos ataques, hasta cuatro. Luego, ha venido la inyección final.

Ahora estoy en otra dimensión y tengo acceso a información privilegiada y comprendo cosas que antes no sabía. Desde aquí puedo ver mucha niebla alrededor de Villa Paquita -supongo que porque es un día triste- y escucho el Réquiem de Mozart. Mis compañeros/as gatunos han comido, como si fuera un día más, pero veo a mi madre, la Hamiltona, alicaída, como si presintiera algo. Este es el final de la historia, pero, me gustaría contaros el resto desde el principio.

Y el comienzo es antes inclcuso de nacer yo. En junio de 2007 llegó a la casa Juan Navidad. Le cambió el nombre de Villa Mendoza por el de VIlla Paquita, en honor a su madre, Paquita Ruiz, que se puso muy contenta al saber la noticia y conocer la casa. Ese verano vino dos veces desde su casa de Navarra y la llenó de flores preciosas.

Los gatos forman parte del barrio, que se llama Barrioneila. Es una zona antigua del pueblo, con calles estrechas donde hace años hubo una entrada a través de la muralla, la Puerta de San Andrés. Los gatos entraban al patio de la casa para resguardarse de los perros y a beber agua a la vieja piscina, por donde mana un hilo de agua sobrante del pozo que hay en la bodega de la casa. El nuevo dueño eschaba de comer a los gatos como el resto de los vecinos, poniendo en un viejo plato un puñado grande de pienso, pero ese sistema no es bueno, porque sólo comen los gatos más peleones y el resto, se queda con su hambre. El nuevo sistema fue mejor: primero nos daba salchichas en rodajillas, tirándolas lejos para que comiésemos todos (un paquete para todo el grupo), y después ponía en el suelo más de una montañita de pienso (un puñado) para cada gato, separadas medio metro entre sí. Así comemos todos y nos quedamos satisfechos.

Hamiltona, la madre de Milton

Cuando mi madre llegó a la casa, fue bautizada como Hamilton. También están Chumaker, Alonso, Barriquelo, Kimi, etc. Pero mi madre se quedó preñada y al descubrir que era hembra le cambiaron el nombre por el de Hamiltona. Mi hermano el grande era Hami y yo recibí el nombre de Milton. A Hami se lo llevaron a una casa de pueblo de Puerto de Béjar. Yo he vivido casi siete meses, comiendo salchichas y pienso, recorriendo el barrio buscando más comida, pajarillos y aventuras.

Donde ahora estoy hay un viento y un aire fresco muy espectacular, como el de mi barrio. Los pajarillos me cantan porque, como nunca llegué a comerme ninguno, se llevaban bien conmigo. Esta es mi historia para que todo el mundo sepa cómo fue. Ahora echo de menos a mis amigos felinos y sé que ellos también, pero la vida sigue, terminará la canción de Mozart y mi vida pasará a la historia resumida dentro de un blog que contiene muchas otras historias, donde los “gatunos”, tenemos la suerte de contar con un rinconcito :)

¡Hasta siempre, amigos!

Auxi Gálvez en Villa Paquita

Hace unos días he conocido virtualmente y después presencialmente a una persona muy interesante que me gustaría presentaros. Se llama Auxi Gálvez, es sevillana, muy creativa, se define como titiritera, aprende de todo, tiene un carácter abierto y no hemos tardado en imaginar decenas de proyectos conjuntos en Béjar, en Sevilla, virtuales o donde se tercie :)

Auxi Gálvez disfrutando de las vistas de Béjar desde el Ventorro de Pelayo

Ha estado en viaje relámpago en Villa Paquita, le ha encantado la jauría de gatos que viene a comer y a cenar y a echarse siestas al sol a mi casa. Le ha encantado Béjar, sus calles, sus casas antiguas cargadas de historia. La idea que teníamos era hacer un trueque de conocimientos, pero al final el viaje relámpago ha durado incluso menos de lo previsto y hemos tenido que aplazar los dos talleres que íbamos a intercambiar: el de creación de cabezudos y el de confección de títeres.

Es una persona a la que os recomiendo que sigáis la pista, a través de sus blogs. Os pongo a continuación el enlace al que sirve de puerta al resto de sus proyectos en internet. No dejéis de disfrutar con sus fotos de los títeres que ha diseñado y creado. Es una de las personas más interesantes que he podido conocer estos años y espero que seamos compañeros de proyectos por mucho tiempo :) ¡Hasta pronto, amiga creativa!

Blog de Auxi Gálvez:
http://lacuentista.wordpress.com/

Actualización:
No dejes de leer la respuesta de Auxi
Gálvez en su blog, con reportaje fotográfico:
http://lacuentista.wordpress.com/decabezudos/

El grupo de heavy Arai, en Béjar

Comienzo con una foto para explicar este temita :)

Barri, echándose la siesta una tarde de agosto

Como véis, estoy de limpieza. Ayer vacié el garaje para que entrara un vehículo grande y, como podéis ver, una de las gatas de mi barrio, Barri (de Barrichelo, pero como es hembra, se ha quedado como Barri :), ha aprovechado para echarse una siesta sobre unas tablas en el patio.

Pero esa no es la noticia, sino la llegada a Béjar del grupo de rock heavy Arai, desde Navarra, desde ese pueblo que se llama Peralta y que se dice Azkoyen en euskera. Estas noches su furgo duerme en la “panza” de mi casa. Son gente muy maja, anoche estuve cenando con ellos/as y la verdad es que pasamos un buen rato.

La última maqueta del grupo Arai

Como otras veces, os dejo con enlaces para que podáis conocer y seguir a este grupo y escuchar los temas de su maqueta que han colgado en ese portal que me encanta que se llama Jamendo, con música alternativa copyleft para escuchar y descargar. Arai tiene un heavy con clase, unas letras que son verdades indiscutibles (”y es que no encuentro mi lugar en tu programa cultural”, podría haberlo escrito yo perfectamente…). Tienen una fuerza que pronto uno acaba por coger cariño y un guitarreo característico, pegadizo, duro y muy agradable a la vez como el buen pacharán :P

Tomad nota:

Grupo de heavy rock Arai desde Navarra/Nafarroa:
>>http://www.myspace.com/araigrupo
>>http://www.jamendo.com/es/artist/arai/