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Archivo de la Villa Paquita categoría

La cosecha del huerto de balcón de mi casa en fotos

Parte de la cosecha de un día: pimientos y un tomate de pera

Este verano empezó, hace unas semanas, con un vídeo en el canal de AprendefacilTV.com en Youtube que os mostraba cómo montar un pequeño huerto de balcón, que me grabó maravillosamente Linda Morales.

Uno de los tomatitos redondos, aún verde

En esta ocasión, ha habido menos tomates que otros años, pero, por contra, hemos comido muchos pimientos de freír pequeños, de esos que parecen de Padrón (los de “unos pican y otros no”), pero a los que yo planté los llaman “de Gernika”, son parecidos, pero no pican.

 Unos pimienticos de la huerta de balcón ecológica de Juan Navidad

Pimientos ecológicos ya fritos

También plantamos berenjenas que han salido muy bien y pronto pasará por la cocina la primera, que está grandísima y con muy buen color.

Una de las berenjenas, la más grande del huerto de balcón

La conclusión que saco es que en un huerto ecológico como este, aunque sea en macetas, no es necesario producir a costa de lo que sea. Recomiendo siempre plantar variedad porque, si algo no sale, ya saldrán el resto de las cosas. Una de las mentalidades que no funcionan es la productivista, por eso me gusta comer ecológico, pero yo nunca sobrevaloro este tipo de productos, sé que cuesta más producirlos, pero no pagaría 6 euros por un kilo de tomates, como he visto por ahí…

Pimientos en sus ramas ecológicos de mi huerto de balcón

Me gustan este tipo de iniciativas, tengo el problema de que viajo mucho como saben mis amistades y ello hace que las plantas puedan sufrir un poco a veces. No me apetece poner sistemas de goteo ni similares, prefiero esta costumbre de ver las plantas, darles su agüita, verlas crecer. En fin, que os animo a que pongáis un huerto en vuestro balcón, patio, piscina… y hagamos entre todos y todas que este mundo sea más sano y sostenible.

Para cualquier duda, escribidme a navidad@juannavidad.com

Días de animales singulares, río y magia

Llevo varios días organizando Villa Paquita con la ayuda de Linda. Cualquiera que la viera hace un mes y ahora, notaría muchos cambios extrardinarios.

Pero además, Linda y yo tenemos muchas cosas que hacer que tienen mucho interés y por eso os las cuento. Una mañana dejaron un perro atado a la reja de una casa frente a la nuestra.

Pobre perrino que abandonaron en mi barrio

Comenzamos a correr la voz y difundir la necesidad de que le apareciera una familia al pobre animal. Al día siguiente, estaba ya más contento y medio Béjar sabía que un perrino precioso estaba buscando una buena familia que lo quisiera adoptar.

Cartel y perrino

Le habíamos puesto un cartel a la mascota y cada día lo dejábamos en el mismo sitio para que la gente viera al peludo y el tercer día se lo llevó una familia que debe estar disfrutando del buen carácter de este animal tan noble.

La segunda noticia de animales se llama Tigris, una de las gatinas que tuvo Kimi se estaba quedando más delgada porque tenía lastimado un ojito, como se ve en la foto.

Tigris, una gatina preciosa

 Por suerte, tras casi los ocho días de tratamiento en el ojito derecho ya está casi recuperada y juega con sus hermanitas de maravilla.

La tercera sorpresa fue doble, porque estábamos limpiando la vieja piscina cuando apareció una gran salamandra, negra con manchas amarillas.

La salamandra más grande de las dos

Decidimos preguntar a un experto y como siempre, nuestro amigo Óscar Rivadeneyra nos recomendó llevarlo a una serie de lugares entre los que elegimos el definitivo.Y decía que la sorpresa fue doble porque al día siguiente apareció una segunda salamandra, cría de la anterior, que también llevamos al mismo lugar.

 Da gusto sumergir los pies en el agua en verano

Me encantan los ríos todo el año, pero en verano son especialmente amables. Nos encanta el aire fresco, disfrutamos mucho de cada sorpresa que podemos encontrar. Por ejemplo, una foto única, de una libélula que se posó en mi mano cuando tomaba fotos:

La libélula mágica, que se posó en mi mano

O esta otra foto de Linda cargada de belleza:

 El agua es una fuente inagotable de sensaciones maravillosas

 Pero aún quedaba otra sorpresa, una noche apareció en nuestras vidas Tigretona, una gata preciosa, como se puede ver en estas fotos tan diferentes:

La Tigretona, gritando, siempre moviéndose

 Descansando tras un día loco loco

Brindis de vuelta en casa

 Al final, de vuelta en casa, brindamos por los días tan singulares que pasamos este verano, trabajando duro, disfrutando de la naturaleza y haciendo amigos de todas las especies…

Vídeo interesante: Vamos a crear un huerto de balcón ecológico

Por si os apetece crearos un sencillo huerto ecológico en vuestra casa en una esquina del jardín, en el patio o en un balcón o terraza, os presento el primer vídeo del portal AprendefacilTV.com que estoy a punto de inaugurar. Este vídeo es una primicia, un adelanto de ese lugar virtual con muchas ideas, donde podréis aprender muchas y variadas propuestas creativas…

Mi huerto de piscina en 2010 UNO

Antes de vivir en varias ciudades, he vivido en pueblos y por eso para mí tener huerta es algo que llevo en mi subconsciente. Siempre que recuerdo mi vida hay una huerta, sea en Lemona, cuando vivíamos en el barrio de Iturritxe, donde había una huerta grande, junto a un arroyo, con muchos frutales. Después en el barrio de Inzunza, tuvimos otra, muy grande -también con animales- y años más tarde, en el caserío que se compraron mis padres en Iurreta, también en Vizcaya o en la casa en Cárcar, Navarra, la huerta forma parte de casi toda mi vida, de mis recuerdos, esos olores…, me encantan las cosas naturales, el caldo de gallina, los huevos de caserío, la lechuga recién arrancada, las acelgas frescas… Por eso para mí todo esto es tan mágico, que un puñado de tierra convierta nuestros sueños en el milagro de la vida y sus sorpresas comestibles :P

La huertopiscina vista desde fuera de la piscina

Desde ahora iré poniendo fotos del estado de mi huertica, la que suelo montar en la vieja piscina de mi casa. Oa hablaré de mis trucos y consejillos, por si os sirve alguno. El año pasado no pude, pero este año recupero la tradición de hace dos años, cuando comí buenos tomates y pimientos verdes de freír de los chiquitinos (no de Padrón, sino de esos que llaman de Guernika).

Las primeras plantitas que bajo a la piscina -hay más-

Para empezar, ¿por que en una piscina? No sé más adelante, pero, por ahora, mi idea es usar ese espacio para esta actividad. Me gusta la palabra “huertopiscina”, es como una metáfora, que en vez de desarrollismo y ocio, mi idea es crear algo alternativo, vida en forma de huerto ecológico.

 El agua con que riego las plantitas

Como podéis ver, el propio huerto no tiene problemas de agua, ya que mana un hilo sobrante del pozo que está en la bodega de la casa que no se suele secar. Podéis tener un huerto similar en un balcón de la casa, hay gente en internet que tiene un huerto muy aprovechadoen sólo uno o dos metros cuadrados de terraza.

Por ahora he puesto tomates y pimientos y tengo también  unas pocas berenjenas. Mi idea es no poner mucho más porque no tengo mucho tiempo libre y este verano tengo muchas otras ideas y proyectos que quiero desarrollar. Incluso es posible que dé algunas de las plantas -que aún no he bajado a la piscina- o ya los frutos cuando llegue la cosecha porque me van a sobrar.

Otra buena idea es hacer en agosto un Día de Pantomaca, con buen pan de pueblo, tomates de la huerta, aceite rico de oliva y buen jamón de por aquí o de Extremadura, seguro que nos juntamos un buen grupo de amigos ;)

Se riegan solas las plantas, ya que, cuando voy de viaje dejo agua en las palanganas

Pero para llegar a ello hay que luchar, primero con el calor. Es lo que llevo haciendo desde abril que compré los primeros plantones en Castuera, donde estaba dando un curso de Territorio 10. Luego me fui dos semanas a Boston y Nueva York y dejé las plantitas en recipientes grandes con mucha agua, por eso sobrevivieron. Pero desde abril hasta ahora había otro enemigo: el frío. Aquí en Béjar no suele haber muchos días de primavera, pasamos de las noches frías a los días de verano de 30 grados de un día para otro. Por eso he mantenido las plantas en la galería de mi casa, que no se enfría mucho de noche, y con buena ventilación, para que no pasaran mucho calor de día.

El pimientico, limpiado y desprovisto de sus amiguillos

Otro problema es la hidratación. Con tanto viaje, lo normal es que pueda haber plantas que se mueran por falta de agua. Tengo amistades que me dan de comer a los gatos y puedo pedirles que rieguen también, pero, como sé que puede ser un incordio para ellos en estos días veraniegos, dejo las plantas dentro de recipientes grandes y con mucha agua. Así pueden estar dos semanas perfectamente con el agua y no les viene mal esos tres cuatro últimos días en seco.

 La berenjena, recién lavada de sus bichillos

Para terminar la lista de situaciones que se os pueden presentar, hoy hablaré de los visitantes en forma de bichillos de todo tipo. Las moscas y mosquitos ponen sus huevos y no tardan en habitar en ellos larvas que se comerán las hojas si les dejas. Como es una huerta ecológica, soluciono el problema fumigando o pulverizando agua -sin ningún químico- cuando los veo o, simplemente, lavando las hojas. Me funciona, lo he hecho muchas veces, salvo la situación y no se me suelen morir muchas plantas. Las dos imágenes anteriores son muestra de lo bien que quedan los pimientos y las berenjenas recién lavadas… Para alguna pregunta, escribidme sin problemas a navidad@juannavidad.com

Vídeo con el resumen del año 2009

El año pasado, uno de los vídeos más vistos de mi canal de youtube fue el Resumen de mis viajes de 2008, que fue visto más de mil veces sólo en este año. La verdad es que con la música nostálgica de Supertramp era bastante difícil de superar. Pero este año elegí otra música que no me han dejado utilizar y me he tenido que conformar con la que te ofrece este canal de vídeos.

Llevo meses solicitando a las personas que conozco y a quienes me leen que hagan buena música para que contacten conmigo por si quieren que yo ponga sus creaciones en mis montajes de fotos añadiendo los datos de quien haya compuesto e interpretado dicho tema musical. Si te interesa, escríbeme a navidad@juannavidad.com. Es necesario que no se trate de versiones ni que haya otros músicos por la maraña que supone los permisos para poder incorporar esa música. Tengo ya varias personas que se han ofrecido a proporcionarme esos temas con lo que 2010 será un año de trueques de este tipo.

Os dejo, sin más, con el vídeo Resumen 2009, espero que disfrutéis con mis viajes. Pronto le añadiré los subtítulos con los lugares donde he tomado cada foto para que el viaje sea no sólo agradable, sino también ilustrativo ;) .

El lectorium, una idea a partir de un problema

Hace unos años, cuando vivía en Alicante, estuve a punto de comprarme por tan solo 600.000 pts (unos 3.600 euros), una casa vieja en Jijona, ya sabéis, el pueblo del turrón. Me gustaba, porque tenía una planta con muy buenas vistas, y, si subías, debajo del tejado, había un sitio bajito que me gustó mucho, donde pensé instalar lo que pensé llamar un “lectorium”, un sitio cómodo y luminoso, ideal para leer, escribir, ponerme música o cualquier otra actividad relajante. Al final, no pude terminar con la compra de la casa, pero quedó pendiente la idea, para realizar en otro momento de mi vida…

Precisamente la semana pasada subí al tejado de mi casa y estuve tomando fotos para evaluar el estado del mismo.

Futuro lugar para leer, lectorium, desde arriba

Descubrí una pieza de uralita de plástico en muy mal estado. Quedé pendiente de repararla en cuanto me fuera posible. Esta tarde, unos vecinos me han dicho que se me había volado con el viento esa misma uralita de plástico que, a modo de tragaluz tiene el tejado. Ellos vieron desde su casa el hueco que había dejado el fuerte viento.

En cuanto lo he sabido, he subido el escalerón grande y he subido debajo del tejado, me he llevado trozos de uralita de plástico que había por la casa, unos listones, puntas, martillo, y unos plásticos y creo que he apañado algo para pasar estos días festivos. La buena noticia es que, con todo esto, he dedicido rescatar la vieja idea del “lectorium” y creo que, en cuanto me sea posible, crearé ese espacio, tan necesario en mi vida, un lugar donde poder dedicar tiempo a escribir, leer, diseñar y desarrollar ideas y proyectos, donde poder abstraerme de las distracciones típicas de cada día… :)

Ahí os dejo la idea, por si queréis desarrollarla en algún lugar, sea la casa del pueblo, la vuestra o algún rincón de vuestra vivienda.

Dado que mañana es Nochebuena -y mañana Navidad jeje-, por si no nos leemos, espero que paséis unos días grandes, llenos de ilusiones y buenos momentos… Y, por supuesto, gracias por leerme…

La Navidad según Juan Navidad

Quienes me leéis asiduamente o quienes me habéis conocido recientemente o habéis caído de manera casual en este blog, puede que tengáis curiosidad por saber cómo celebra estas fechas navideñas una persona que se llama “Juan Navidad”. Os recuerdo que es mi nombre real, no un apodo, y ese “Navidad” no es apellido, en mi caso, aunque sé que hay gente que se apellida así.

Para empezar, a mí también me ha pillado de sopetón este final de año. Hace nada estábamos haciendo los planes de un recién comenzado 2009 y poco después, nos encontramos con que ya estamos viendo su fin.

Este mes he estado terminando unos cursos que he impartido para emprendedores/as en Extremadura, luego he ido a Albacete a dar un curso de cuentos en el Centro de Profesorado de Hellín. En el viaje de ida me pilló la nevada gigantesca que tuve la suerte de esquivar porque tomé la autopista, siguiendo los consejos del trabajador de una gasolinera, que me dijo que sería lo más conveniente.

Al volver, he estado en Madrid impartiendo un curso de Formación bonificada para docentes de Educación Infantil, de nuevo, un taller de cuentos. Y así, ya estamos a 21,la víspera de la Lotería Nacional y a escasos días de las nochebuenas y los añosnuevos…

Cada año me pasa lo mismo: veo dulces típicos de estas fechas y, cuando por fin me animo a comprarlos, ya estamos en marzo. La ventaja es el precio, pero, la verdad es que pierden cualidades. Es lo que tiene ser despitado jeje

Suelo pasar la Nochebuena en casa de mi madre, como cada año. Este año, espero visita de una amiga que viene desde el otro lado del mar. Iremos a Navarra a casa de Paquita Ruiz,  y luego, vamos a improvisar. No tengo ni idea de dónde vamos a pasar la Nochevieja.

Mi casa, Villa Paquita, la verdad es que no está muy decorada, es cierto. Nunca lo hago. No significa que no lo vaya a hacer por el resto de mis días, puede que un año de estos me entre alguna fiebre y me ponga a colocar luces por toda la casa y santaclauses subiéndose por los barrotes de las terrazas, alguna estrella que se ilumina y parpadee, miles de girnaldas de colores, quién sabe, algún árbol colorido y sorprendente. Y que la gente que pase diga OHHH y que así yo me sienta mejor y ellos también. Podría ser genial romper alguna vez con mi monotonía y quedarme con la del resto de las personas de este planeta, pero, como digo, este año, no toca. ¡Que os divertáis!!!

Magia Gatuna con Mayúsculas

Me ha pasado una cosa tan singular que voy a compartirla con vosotros/as. Resulta que, como sabéis, en el patio de mi casa comen muchos gatos del barrio. Como viajo mucho, suelo tratar de evitar que entren al interior de mi casa. Pero a veces se cuela uno de ellos.

Acababa de darles de comer y, al entrar, vi como uno de los peques subía por la escalera. Fue listo porque se metió en el lado de la derecha. Subí y comencé a buscarlo, pero nada. Cada rincón, cada resquicio, todos y cada uno de los lugares los miré con lupa varias veces. Y nada.

Como estaba muy seguro de que se había metido al lado derecho, pero pude descuidarme en algún momento, me tomé la molestia también de mirar el lado izquierdo de la casa. Tampoco hubo suerte.

Era tarde. Me fui a dormir, pero justo antes, me entró el gusanillo, me sentía herido en mi orgullo de buscagatos y realicé otra batida en todas partes, mirando de nuevo cada milímetro y el resultado fue igual de desalentador.

Por la mañana no le presté mucha atención al tema. No oí en ningún momento ningún síntoma, ni un sólo sonido que me sirviera de pista. Llegó el mediodía y salí fuera  a dar de comer. Los llamé con mis palabras mágicas: “¡Que ríiiiiiíco!” que no fallan nunca. Con la puerta de la calle abierta, entre y subí de nuevo y abrí todas las puertas y repetí mi llamamiento a los felinos que tuvieran hambre.

La gatina Blanquilla, que es además una buena maga

Entonces apareció. Como un buen mago, la gatita Blanquilla, que tiene nombre de tipo de azúcar, salió con los bigotes llenos de pelusa. Había subido al lado derecho, efectivamente, pero en un descuido había pasado al lado izquierdo. Se había metido bajo un viejo armario que tiene roto un cajón y sólo tiene fondo en medio cajón, así había entrado al cajón del armario siendo invisible para mí desde fuera, con la misma picaresca que podía haber utilizado un mago :)

El otoño desde Villa Paquita

Quienes me conocéis, sabéis que llegué a Béjar, este pueblo al sur de Salamanca, un mes de septiembre, hace ahora ocho años. Venía a un Encuentro de Escritores que organizaba Gonzalo Santonja y Luis Felipe Comendador, pero, curiosamente, nada más llegar tras un viaje terrible y peculiar desde Alicante, mi antigua ciudad, estuve malo en el hostal casi todo el tiempo que duró ese encuentro y apenas pude ir a una de las ponencias. Pude conocer los paisajes de la zona y Candelario y me gustó tanto todo, que decidí que este sería mi domicilio y en enero de 2003 ya estaba aquí, empezando de cero, con muchas ganas de hacer cosas.

El otoño se muestra en frente de mi casa Vista desde mi casa, Villa Paquita

 He aprendido muchísimo en estos años. Por ejemplo, a ser global, a que mi empresa no tenga fronteras y, viviendo en un lugar tan privilegiado como este, trabajar para aquellas personas y entidades que me valoren en todas partes. Yo no lo sabía, pero Castilla y León es un lugar anclado en el pasado, aún caciquista, en el que es muy difícil proponer nada en temas culturales a menos que seas afín ideológicamente al partido de turno. Y, como yo, por ahí no paso, esa es la razón por la que viajo mucho dentro y fuera de España y, al volver, sigo disfrutando de este lugar tan fascinante todo el año, cuya belleza otoñal se puede apreciar en estas fotos.

La vieja estación de Béjar espera tiempos mejores rodeados de árboles cargados de belleza en otoñoLa estación de tren de Béjar, en otoño

 Al final, estoy cumpliendo con una serie de sueños que siempre he tenido desde más joven: elegir el lugar en que viva, tener una casa que me sirva de punto de partida, elegir a mis amistades, decidir bien qué me gusta hacer y tratar de vivir de ello y, en fin, disfrutar de la vida, dándome a los demás, como los demás se entregan en mí de manera natural, sin cursilerías, pero también dejando hacer a los afectos, para que no nos pase como a tantas personas a lo largo de la Historia que se querían, se apreciaban o eran importantes para otra persona y, tras fallecer ese alguien, llegaba el lamento: “¿por qué no se lo dije?”

Yo trato de prevenir esa rabia interior diciendo siempre lo que siento, sabiendo agradecer cada gesto, cada esfuerzo y cada favor ajeno. Es otra manera de agradecer a la vida la suerte que tenemos. Yo, que no creo en dioses ni en religiones, pero soy poeta, agradezco cada cosa que pasa a mi alrededor y cada ejercicio de belleza con que nos regala la Naturaleza, esa madre de nuestro planeta que tan bien nos trata y que nos quiere aunque no los merezcamos.

Chimenea con el otoño al fondoEsto también se ve desde enfrente de mi casa…

Por cierto, gracias por leerme :)

Paquita Ruiz y las endrinas

Una de las cosas que quisiera hacer más a menudo es llenar la bodega de mi casa poco a poco con bebidas, pero no hablo de vinos y caldos comprados aquí y allá, sino de licores fabricados por mí con frutas y bayas cosechados en el campo para sorprender y agradar a mis amigos.

Como muchos de vosotros/as sabéis, mi madre se llama Paquita Ruiz y, dado que he pasado dos días con ella en su casa en Navarra, quería contaros una historia en la que es protagonista.

El año 84 yo era un jovenzuelo de 14 años a punto de empezar a estudiar en el instituto. El trato que hice con mis padres es que a cambio de que me dejaran estudiar desde ese año iba a trabajar en el monte en verano, festivos, vacaciones, sábados… con mi padre y mi hermano Ander, cortando pinos. Fueron tres meses de verano terribles, muy duros, de mucho trabajo, pero también aprendí muchas cosas. Un día al tirar un pino, cayó con él un arbusto que lo rodeaba que normalmente no suele ser alto, pero en este caso tendría más de 3 metros. Era un endrino, que se caracteriza porque tiene unas bayas -llamadas endrinas- que, cuando maduran se utilizan para hacer un licor llamado pacharán. Como pudimos recolectar muchas endrinas, ese año comenzamos a fabricar pacharán en casa y, como es muy mañosa para casi todo, fue mi madre quien se puso a hacerlo.

Mi madre, Paquita Ruiz, recolectando endrinas

Pero el resultado no sería bueno. Es cierto que se podía beber, pero no era similar al rico licor. Así que preguntando, fuimos conociendo más y más cosas y mi madre aplicando distintos trucos para mejorar ese delicioso licor llamado pacharán que, para mis amigos/as del continente americano, os cuento que es más típico y más consumido en el norte de España que en el sur, donde es menos valorado. Desde ese año mi madre ha hecho esta bebida casi cada año y por fin el sabor que tiene es muy interesante. Esta mañana hemos recogido una buena cantidad, para hacer varias botellas. A continuación os pongo la receta:

Las endrinas esperando ser recolectadas

Para hacer pacharán, necesitaremos: botellas de cristal, a poder ser transparentes, corchos, media docena de granos de café por cada botella, un puñado grande de endrinas por cada botella, un palo de canela, orujo blanco, que no sea de hierbas.

Introducimos en la botella el puñado de endrinas, ya maduras, que hemos lavado previamente, sin hojas ni tallos. Añadimos el palo de canela, como de 3 o 4 cm, los granos de café y rellenamos con el orujo y encorchamos -para ello hervimos el corcho y lo ponemos a presión-. Se deja reposar de manera horizontal las botellas, en un sitio fresco, seco y tapadas -a oscuras- por un simple cartón. Se va dando la vuelta a las botellas una vez por semana girándolas 90 grados y entre dos y tres meses después podremos consumir el pacharán.

 Otras opciones:

Yo suelo hacer una variedad suave y otra fuerte de pacharán. Para hacer la variedad suave, añado anís en vez de orujo y la opción fuerte la hago con tres partes de ginebra y una de anís y también le pongo una cucharadita pequeña de azúcar morena de caña y agito la botella al encorchar. El resto del proceso es igual. Recomiendo que pongáis etiqueta a cada botella para conocer si es suave o fuerte y para conocer el año de fabricación. A partir de febrero podremos probar el pacharán cosecha del 2009. Si algún viento os acerca a Villa Paquita, mi casa, no olvidéis pedirme a probar este gran invento para alegrar los paladares que se obtiene de un arbusto y se mejora con el cariño y la perseverancia de una madre :P