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Archivo de la Villa Paquita categoría

Vídeo con el resumen del año 2009

El año pasado, uno de los vídeos más vistos de mi canal de youtube fue el Resumen de mis viajes de 2008, que fue visto más de mil veces sólo en este año. La verdad es que con la música nostálgica de Supertramp era bastante difícil de superar. Pero este año elegí otra música que no me han dejado utilizar y me he tenido que conformar con la que te ofrece este canal de vídeos.

Llevo meses solicitando a las personas que conozco y a quienes me leen que hagan buena música para que contacten conmigo por si quieren que yo ponga sus creaciones en mis montajes de fotos añadiendo los datos de quien haya compuesto e interpretado dicho tema musical. Si te interesa, escríbeme a navidad@juannavidad.com. Es necesario que no se trate de versiones ni que haya otros músicos por la maraña que supone los permisos para poder incorporar esa música. Tengo ya varias personas que se han ofrecido a proporcionarme esos temas con lo que 2010 será un año de trueques de este tipo.

Os dejo, sin más, con el vídeo Resumen 2009, espero que disfrutéis con mis viajes. Pronto le añadiré los subtítulos con los lugares donde he tomado cada foto para que el viaje sea no sólo agradable, sino también ilustrativo ;) .

El lectorium, una idea a partir de un problema

Hace unos años, cuando vivía en Alicante, estuve a punto de comprarme por tan solo 600.000 pts (unos 3.600 euros), una casa vieja en Jijona, ya sabéis, el pueblo del turrón. Me gustaba, porque tenía una planta con muy buenas vistas, y, si subías, debajo del tejado, había un sitio bajito que me gustó mucho, donde pensé instalar lo que pensé llamar un “lectorium”, un sitio cómodo y luminoso, ideal para leer, escribir, ponerme música o cualquier otra actividad relajante. Al final, no pude terminar con la compra de la casa, pero quedó pendiente la idea, para realizar en otro momento de mi vida…

Precisamente la semana pasada subí al tejado de mi casa y estuve tomando fotos para evaluar el estado del mismo.

Futuro lugar para leer, lectorium, desde arriba

Descubrí una pieza de uralita de plástico en muy mal estado. Quedé pendiente de repararla en cuanto me fuera posible. Esta tarde, unos vecinos me han dicho que se me había volado con el viento esa misma uralita de plástico que, a modo de tragaluz tiene el tejado. Ellos vieron desde su casa el hueco que había dejado el fuerte viento.

En cuanto lo he sabido, he subido el escalerón grande y he subido debajo del tejado, me he llevado trozos de uralita de plástico que había por la casa, unos listones, puntas, martillo, y unos plásticos y creo que he apañado algo para pasar estos días festivos. La buena noticia es que, con todo esto, he dedicido rescatar la vieja idea del “lectorium” y creo que, en cuanto me sea posible, crearé ese espacio, tan necesario en mi vida, un lugar donde poder dedicar tiempo a escribir, leer, diseñar y desarrollar ideas y proyectos, donde poder abstraerme de las distracciones típicas de cada día… :)

Ahí os dejo la idea, por si queréis desarrollarla en algún lugar, sea la casa del pueblo, la vuestra o algún rincón de vuestra vivienda.

Dado que mañana es Nochebuena -y mañana Navidad jeje-, por si no nos leemos, espero que paséis unos días grandes, llenos de ilusiones y buenos momentos… Y, por supuesto, gracias por leerme…

La Navidad según Juan Navidad

Quienes me leéis asiduamente o quienes me habéis conocido recientemente o habéis caído de manera casual en este blog, puede que tengáis curiosidad por saber cómo celebra estas fechas navideñas una persona que se llama “Juan Navidad”. Os recuerdo que es mi nombre real, no un apodo, y ese “Navidad” no es apellido, en mi caso, aunque sé que hay gente que se apellida así.

Para empezar, a mí también me ha pillado de sopetón este final de año. Hace nada estábamos haciendo los planes de un recién comenzado 2009 y poco después, nos encontramos con que ya estamos viendo su fin.

Este mes he estado terminando unos cursos que he impartido para emprendedores/as en Extremadura, luego he ido a Albacete a dar un curso de cuentos en el Centro de Profesorado de Hellín. En el viaje de ida me pilló la nevada gigantesca que tuve la suerte de esquivar porque tomé la autopista, siguiendo los consejos del trabajador de una gasolinera, que me dijo que sería lo más conveniente.

Al volver, he estado en Madrid impartiendo un curso de Formación bonificada para docentes de Educación Infantil, de nuevo, un taller de cuentos. Y así, ya estamos a 21,la víspera de la Lotería Nacional y a escasos días de las nochebuenas y los añosnuevos…

Cada año me pasa lo mismo: veo dulces típicos de estas fechas y, cuando por fin me animo a comprarlos, ya estamos en marzo. La ventaja es el precio, pero, la verdad es que pierden cualidades. Es lo que tiene ser despitado jeje

Suelo pasar la Nochebuena en casa de mi madre, como cada año. Este año, espero visita de una amiga que viene desde el otro lado del mar. Iremos a Navarra a casa de Paquita Ruiz,  y luego, vamos a improvisar. No tengo ni idea de dónde vamos a pasar la Nochevieja.

Mi casa, Villa Paquita, la verdad es que no está muy decorada, es cierto. Nunca lo hago. No significa que no lo vaya a hacer por el resto de mis días, puede que un año de estos me entre alguna fiebre y me ponga a colocar luces por toda la casa y santaclauses subiéndose por los barrotes de las terrazas, alguna estrella que se ilumina y parpadee, miles de girnaldas de colores, quién sabe, algún árbol colorido y sorprendente. Y que la gente que pase diga OHHH y que así yo me sienta mejor y ellos también. Podría ser genial romper alguna vez con mi monotonía y quedarme con la del resto de las personas de este planeta, pero, como digo, este año, no toca. ¡Que os divertáis!!!

Magia Gatuna con Mayúsculas

Me ha pasado una cosa tan singular que voy a compartirla con vosotros/as. Resulta que, como sabéis, en el patio de mi casa comen muchos gatos del barrio. Como viajo mucho, suelo tratar de evitar que entren al interior de mi casa. Pero a veces se cuela uno de ellos.

Acababa de darles de comer y, al entrar, vi como uno de los peques subía por la escalera. Fue listo porque se metió en el lado de la derecha. Subí y comencé a buscarlo, pero nada. Cada rincón, cada resquicio, todos y cada uno de los lugares los miré con lupa varias veces. Y nada.

Como estaba muy seguro de que se había metido al lado derecho, pero pude descuidarme en algún momento, me tomé la molestia también de mirar el lado izquierdo de la casa. Tampoco hubo suerte.

Era tarde. Me fui a dormir, pero justo antes, me entró el gusanillo, me sentía herido en mi orgullo de buscagatos y realicé otra batida en todas partes, mirando de nuevo cada milímetro y el resultado fue igual de desalentador.

Por la mañana no le presté mucha atención al tema. No oí en ningún momento ningún síntoma, ni un sólo sonido que me sirviera de pista. Llegó el mediodía y salí fuera  a dar de comer. Los llamé con mis palabras mágicas: “¡Que ríiiiiiíco!” que no fallan nunca. Con la puerta de la calle abierta, entre y subí de nuevo y abrí todas las puertas y repetí mi llamamiento a los felinos que tuvieran hambre.

La gatina Blanquilla, que es además una buena maga

Entonces apareció. Como un buen mago, la gatita Blanquilla, que tiene nombre de tipo de azúcar, salió con los bigotes llenos de pelusa. Había subido al lado derecho, efectivamente, pero en un descuido había pasado al lado izquierdo. Se había metido bajo un viejo armario que tiene roto un cajón y sólo tiene fondo en medio cajón, así había entrado al cajón del armario siendo invisible para mí desde fuera, con la misma picaresca que podía haber utilizado un mago :)

El otoño desde Villa Paquita

Quienes me conocéis, sabéis que llegué a Béjar, este pueblo al sur de Salamanca, un mes de septiembre, hace ahora ocho años. Venía a un Encuentro de Escritores que organizaba Gonzalo Santonja y Luis Felipe Comendador, pero, curiosamente, nada más llegar tras un viaje terrible y peculiar desde Alicante, mi antigua ciudad, estuve malo en el hostal casi todo el tiempo que duró ese encuentro y apenas pude ir a una de las ponencias. Pude conocer los paisajes de la zona y Candelario y me gustó tanto todo, que decidí que este sería mi domicilio y en enero de 2003 ya estaba aquí, empezando de cero, con muchas ganas de hacer cosas.

El otoño se muestra en frente de mi casa Vista desde mi casa, Villa Paquita

 He aprendido muchísimo en estos años. Por ejemplo, a ser global, a que mi empresa no tenga fronteras y, viviendo en un lugar tan privilegiado como este, trabajar para aquellas personas y entidades que me valoren en todas partes. Yo no lo sabía, pero Castilla y León es un lugar anclado en el pasado, aún caciquista, en el que es muy difícil proponer nada en temas culturales a menos que seas afín ideológicamente al partido de turno. Y, como yo, por ahí no paso, esa es la razón por la que viajo mucho dentro y fuera de España y, al volver, sigo disfrutando de este lugar tan fascinante todo el año, cuya belleza otoñal se puede apreciar en estas fotos.

La vieja estación de Béjar espera tiempos mejores rodeados de árboles cargados de belleza en otoñoLa estación de tren de Béjar, en otoño

 Al final, estoy cumpliendo con una serie de sueños que siempre he tenido desde más joven: elegir el lugar en que viva, tener una casa que me sirva de punto de partida, elegir a mis amistades, decidir bien qué me gusta hacer y tratar de vivir de ello y, en fin, disfrutar de la vida, dándome a los demás, como los demás se entregan en mí de manera natural, sin cursilerías, pero también dejando hacer a los afectos, para que no nos pase como a tantas personas a lo largo de la Historia que se querían, se apreciaban o eran importantes para otra persona y, tras fallecer ese alguien, llegaba el lamento: “¿por qué no se lo dije?”

Yo trato de prevenir esa rabia interior diciendo siempre lo que siento, sabiendo agradecer cada gesto, cada esfuerzo y cada favor ajeno. Es otra manera de agradecer a la vida la suerte que tenemos. Yo, que no creo en dioses ni en religiones, pero soy poeta, agradezco cada cosa que pasa a mi alrededor y cada ejercicio de belleza con que nos regala la Naturaleza, esa madre de nuestro planeta que tan bien nos trata y que nos quiere aunque no los merezcamos.

Chimenea con el otoño al fondoEsto también se ve desde enfrente de mi casa…

Por cierto, gracias por leerme :)

Paquita Ruiz y las endrinas

Una de las cosas que quisiera hacer más a menudo es llenar la bodega de mi casa poco a poco con bebidas, pero no hablo de vinos y caldos comprados aquí y allá, sino de licores fabricados por mí con frutas y bayas cosechados en el campo para sorprender y agradar a mis amigos.

Como muchos de vosotros/as sabéis, mi madre se llama Paquita Ruiz y, dado que he pasado dos días con ella en su casa en Navarra, quería contaros una historia en la que es protagonista.

El año 84 yo era un jovenzuelo de 14 años a punto de empezar a estudiar en el instituto. El trato que hice con mis padres es que a cambio de que me dejaran estudiar desde ese año iba a trabajar en el monte en verano, festivos, vacaciones, sábados… con mi padre y mi hermano Ander, cortando pinos. Fueron tres meses de verano terribles, muy duros, de mucho trabajo, pero también aprendí muchas cosas. Un día al tirar un pino, cayó con él un arbusto que lo rodeaba que normalmente no suele ser alto, pero en este caso tendría más de 3 metros. Era un endrino, que se caracteriza porque tiene unas bayas -llamadas endrinas- que, cuando maduran se utilizan para hacer un licor llamado pacharán. Como pudimos recolectar muchas endrinas, ese año comenzamos a fabricar pacharán en casa y, como es muy mañosa para casi todo, fue mi madre quien se puso a hacerlo.

Mi madre, Paquita Ruiz, recolectando endrinas

Pero el resultado no sería bueno. Es cierto que se podía beber, pero no era similar al rico licor. Así que preguntando, fuimos conociendo más y más cosas y mi madre aplicando distintos trucos para mejorar ese delicioso licor llamado pacharán que, para mis amigos/as del continente americano, os cuento que es más típico y más consumido en el norte de España que en el sur, donde es menos valorado. Desde ese año mi madre ha hecho esta bebida casi cada año y por fin el sabor que tiene es muy interesante. Esta mañana hemos recogido una buena cantidad, para hacer varias botellas. A continuación os pongo la receta:

Las endrinas esperando ser recolectadas

Para hacer pacharán, necesitaremos: botellas de cristal, a poder ser transparentes, corchos, media docena de granos de café por cada botella, un puñado grande de endrinas por cada botella, un palo de canela, orujo blanco, que no sea de hierbas.

Introducimos en la botella el puñado de endrinas, ya maduras, que hemos lavado previamente, sin hojas ni tallos. Añadimos el palo de canela, como de 3 o 4 cm, los granos de café y rellenamos con el orujo y encorchamos -para ello hervimos el corcho y lo ponemos a presión-. Se deja reposar de manera horizontal las botellas, en un sitio fresco, seco y tapadas -a oscuras- por un simple cartón. Se va dando la vuelta a las botellas una vez por semana girándolas 90 grados y entre dos y tres meses después podremos consumir el pacharán.

 Otras opciones:

Yo suelo hacer una variedad suave y otra fuerte de pacharán. Para hacer la variedad suave, añado anís en vez de orujo y la opción fuerte la hago con tres partes de ginebra y una de anís y también le pongo una cucharadita pequeña de azúcar morena de caña y agito la botella al encorchar. El resto del proceso es igual. Recomiendo que pongáis etiqueta a cada botella para conocer si es suave o fuerte y para conocer el año de fabricación. A partir de febrero podremos probar el pacharán cosecha del 2009. Si algún viento os acerca a Villa Paquita, mi casa, no olvidéis pedirme a probar este gran invento para alegrar los paladares que se obtiene de un arbusto y se mejora con el cariño y la perseverancia de una madre :P

Cómo está el patio: informe visual de algunos de los gatunos

Hacía tiempo que no os contaba nada de mis amigos/as los gatos del barrio que duermen, comen, sestean y juegan en mi patio. Tras un año con algunas necrológicas, os voy a hacer un pequeño informe gráfico, que espero que os guste. Situad el puntero sobre cada imagen para conocer la historia de cada uno de los que os muestro hoy.

Boni, es una superviviente, que las pasó canutas y ahora es la preciosidad que podéis ver :)

 Plácidamente dormida, olvidando tantas penurias que pasó cuando estuvo malita y los dos luchamos y creímos en el futuro...

 Uno de los candidatos, este precioso gato atigrado, busca su espacio y el patio de Villa Paquita podría ser su ecosistema

Una de las benjaminas del barrio. Esta joya tan preciosa sube las escaleras en busca de comida, timida, pero siempre elegante...

Los gatos del barrio matan los roedores del barrio (ratas y ratones), se comen algún que otro pajarillo, más de una paloma he visto cómo caía en sus garras, topillos, e incluso un murciélago que voló demasiado bajo, el pobre.

En estas fotos no son todos los que están, pero son una muestra de lo bueno que es aliarse con ellos/as en beneficio mutuo y desde su punto de vista de lo agradable que resulta formar parte de ese ecosistema gatuno del barrio :)

Tenéis más temas del blog sobre estos y otros gatos del barrio en:
http://comotecuento.lacasadeltrueque.es/category/los-gatos-de-mi-callejon/

Apadrina a los gatunos/as

Quienes ya me conocéis porque leéis este blog o habéis estado en mi casa, sabéis que los gatos de mi barrio, la mayoría, vienen a comer a Villa Paquita. El menú es muy sencillo: les hago rodajas un paquete de salchicas de las más baratas y se las lanzo para que todos y todas puedan comer. Después, les pongo quince o veinte montañitas de pienso para que queden satisfechos. Suelo darles de comer dos veces al día, salvo los meses de verano que hay más vecinos que los alimentan y a veces con una es suficiente.

Los gatunos tomando el sol en invierno

Pero a mi casa no vienen sólo a comer, también beben agua, hacen sus necesidades en un espacio donde les pongo arena de gatos y se echan sus buenas siestas. Me preocupo de buscarles dueño a las crías de cada año. El año pasado encontré no sé si tres o cuatro familias y este año estoy en ello. En noviembre pasado llevé a uno al veterinario, el pobre Milton que finalmente, tras varios días de tratamiento se murió el pobre, con lo bueno que era. Y la misma suerte corrió la Barrikela, que encontré a la vuelta de uno de mis viajes. Pero mejor le fue a Alonso que, cuando llegué a la casa estaba más muerto que vivo (acababa de cambiar de coche :P) o la Rudolfa que ha traspasado la famosa luz y ahora en cambio está muy bonita (la segunda de la foto empezando por la izquierda).

En fin que no soy la típica persona que tiene ochocientos gatos en casa sino un vecino preocupado por el bienestar del ecosistema del barrio y no tengo ni quiero formar ninguna organización. Sólo me puse a pensar anoche cómo podría ayudarme la gente con esta labor y pensé en dar un número de cuenta por si alguien se anima:

Nº de Cta: BBVA 0182 0698 27 0201554893

Que está a nombre de Juan Navidad Cuadro Ruiz
IMPORTANTE: en el Concepto, incluye la palabra GATUNOS 

Lo razonable es que cada uno dé lo que quiera, pero con 5 euros me parece suficiente, comen todos los gatos durante una semana (son entre diez y quince). Podéis pasaros a verlos por Béjar (Salamanca), detrás del Ayuntamiento, en la Calle Barrioneila esquina con la Calle Pino o pinchando en este enlace que te lleva a los temas donde hablo sobre ellos.

 

Garfield, el abuelo mimoso

Los gatos y el ciclo de la vida

Quienes seguís este blog sabéis que suelo hablar de mis cosas, de mi casa, los gatos de mi barrio, mis viajes, proyectos, etc.

Hoy toca hablar de los “gatunos”  que tanto me quieren, aunque sea por el interés, por lo bien que parece que se come en Villa Paquita :) Lo cierto es que cada año da para muchas noticias y novedades felinas, en otoño se moría Milton, el pobre, en marzo creo que fue cuando corrió la misma suerte la Barriquela, con lo buena que era…

Ahora hay otra gatina que estuvo muy enfermita, la Rudolfa, pero parece que se está recuperando, a base de comer cosas ricas, le encanta el paté para gatos. Dejó de esquivar la comida y ahora ha vuelto a probar incluso las rodajas de salchichas que tanto éxito tienen entre el grupo. Espero que pronto vuelva al pienso y sea una gata sana.

Ahora ando también con los gatos de la Hamiltona. Tuvo cuatro, pero trajo tres a casa. Estoy tratando de encontrarles dueños. Son muy peques, pero están muy bonitos y ya comen paté e incluso salchichas.

Cartel anunciando los gatos de la camada 2009 de la Hamiltona

Si alguien se anima…  mi teléfono es el 646196892 y tendrías que venir a por él a Béjar (Salamanca), por desgracia, no lo puedo enviar por email como adjunto :P

La habitación verde, para las visitas

Quienes seguís este blog, sabéis que mi centro de operaciones es Villa Paquita, un viejo caserón que me compré hace casi dos años en Béjar (Salamanca). Está en una zona antigua, con poquitos ruidos, casi nada de tráfico, porque está al final de un callejón, tiene buenas vistas y muchos gatos, como El Ritmo de Garage, la canción de Loquillo :)

Como viajo mucho, apenas puedo hacer mejoras dentro de la casa. Incluso este año me he quedado sin plantar nada en el huerto-piscina que el año pasado me dio tantos tomatitos y pimientos de freír de los peques, todo ecológico (hmmm!!!), pero, cuando no se puede, no se puede…

Hoy quería hablaros de la habitación que tengo para las numerosas personas que me visitan, de todas partes y países, como una veintena en menos de dos años. Cuando viajo suelo ser muy bien tratado en todas partes y trato de corresponder humildemente con la habitación verde, la más bonita, porque el resto están más viejillas, incluída la mía, que aún no he podido poner como quiero. Este espacio de paz de las visitas amantes del trueque, como yo, está orientado al oeste, por ello se ven unas puestas de sol muy chulis y es muy tranquilo porque da a una zona sin tráfico, casi sin vecinos.

La habitación es mediana, cuenta con cama grande de armazón metálico, de las antiguas, un armario más viejo aún, dos mesillas y una silla. El suelo, como toda la parte de arriba de la casa, es de mosaico hexagonal de tres colores. Cuando pueda arreglar la habitación azul, que es más grande, ya os cuento, pero, por ahora os dejo con una foto de la verde:

La Habitación verde, para las visitas